jueves, 23 de julio de 2009

Como Palomas



Unos meses atrás, me econtraba sentado en el banco de una plaza, simplemente, observaba a mi alrededor. De repente, un niño se acercó hacia la zona donde se encontraban algunas palomas. Decidí dedicarle toda mi atención al pequeño muchacho. Al poco tiempo, lo noté asustado, había extendido su brazo y su mano, para darle de comer a las aves; pero no sabía que ellas iban a avalanzarse todas juntas hacia él, creía que, como las personas, ellas irían una a una, gentilmente tal vez.
Aquella situación me cautivó, no puedo explicar por qué. Llevaba conmigo mi cámara, así que tomé una fotografía de aquel momento.
Unos días después, colgué la imagen de aquel niño, acechado por las aves, en una pared; y aún está allí.
Hoy, me detuve un momento frente a ella, y la observé por mucho tiempo, hasta que, de pronto, me di cuenta que, aquel muchachito, era yo. Le había extendido mi mano a las personas, pero ellas, como palomas, solo supieron picotearlas

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