martes, 4 de agosto de 2009



En el aire quiero estar, pues allí arriba puedo ser libre. En el aire, las reglas terrenales no existen, el sistema social es inútil. En el aire, soy perfectamente honesto y sincero, la manera en la actúo es, ciertamente, indiferente, mi personalidad es 100% auténtica, sin filtros ni restricciones que, a veces, me son impuestas en tierra. En el aire, no tengo que explicar las razones por las cuales una circunstancia o expresión me perturba. En el aire, mi ser funciona naturalmente, nadie arremete contra mí con una frase tal como “uy dios, flaco”. En el aire, la melodía, consecuencia de la conjunción entre la voz del viento y el motor, me envuelve y me eleva aun más. En el aire solo estoy yo. En la tierra, lo individuos caminan aceleradamente, chocan sus hombros al cruzarse, sin mirarse a los ojos, sin ofrecer una disculpa. En el aire, me acompaña la paz y la adrenalina. Por momentos cierro los ojos, manteniendo un rumbo constante, pero, rápidamente, los abro, ellos reflejan una mirada arrogante, con la melodía de la cabalgata de las valkirias, compuesta por Richard Wagner, sonando en mi mente, me transformo en un aguerrido piloto; la tierra pasa a estar por encima de mi cabeza, y cambia su lugar con el cielo, segundo a segundo, variando de maniobra una y otra vez; ya no existe el arriba, no hay abajo, solo estoy, libre, como siempre lo deseé, puro, soy lo que soy, ámenme u ódienme. En el aire, no existe más que la autenticidad, las nubes humedecen mis antiparras. En el aire, es posible alcanzar lo que en tierra nadie me da, lo que nadie tiene, pero la creen poseer, lo que jamás encontrarán; en el aire, me acompaña la libertad.

lunes, 27 de julio de 2009

Decisión



Hoy quiero sentir una bala en mi cuerpo, deseo caer, que mi cabeza golpee contra el cordón de una vereda, y que, con el impulso de la caída de mi brazo, mi anillo salga de mi dedo y caiga en una alcantarilla para jamás ser encontrado.
Quien piense que mi decisión es cobarde no puede concebir, en su persona, el dolor que llevo dentro de mí. No ha podido ver a través de mí. Pero no voy a explicarlo aquí, es tarde ya, no lo merecen –no es necesario aclarar que he intentado explicarlo anteriormente, pero solo recibí risas como respuesta-.
Todos parecen saber más de mí que yo mismo. Siempre dije que era un alma en sufrimiento, pero, al parecer, nadie me creyó realmente, nadie lo hizo. Mis sentimientos están escritos en un lenguaje que nadie parece conocer y entender.
Podré tener todo el amor del mundo para mí, pero aun así me seguiré sintiendo no querido.
Perdí a las personas que necesitaba al lado mío, o, al menos, no me querían en sus vidas; pero no me lo dijeron, simplemente de un día para el otro desaparecieron, y después regresaron como si nada hubiera pasado, como si yo nada hubiera sentido. Monstruos. Ríanse monstruos.
No importa, cuando no esté no habrá diferencia, cuando me vaya no me van a extrañar, no van a notar que no estoy más, cuando me vaya no me van a extrañar.
¿Quién se atrevió a mirarme a los ojos en silencio para encontrar una respuesta? Vos no, nadie lo hizo. No importa ahora. Aparentemente jamás importó, a pesar de que lleno de amor siempre estuve.Tranquilo estoy, porque sé que mañana, cuando abra los ojos, estaré en pijama, parado sobre el verde césped de un hermoso prado, observando el amanecer, con una taza de té en la mano

jueves, 23 de julio de 2009

Como Palomas



Unos meses atrás, me econtraba sentado en el banco de una plaza, simplemente, observaba a mi alrededor. De repente, un niño se acercó hacia la zona donde se encontraban algunas palomas. Decidí dedicarle toda mi atención al pequeño muchacho. Al poco tiempo, lo noté asustado, había extendido su brazo y su mano, para darle de comer a las aves; pero no sabía que ellas iban a avalanzarse todas juntas hacia él, creía que, como las personas, ellas irían una a una, gentilmente tal vez.
Aquella situación me cautivó, no puedo explicar por qué. Llevaba conmigo mi cámara, así que tomé una fotografía de aquel momento.
Unos días después, colgué la imagen de aquel niño, acechado por las aves, en una pared; y aún está allí.
Hoy, me detuve un momento frente a ella, y la observé por mucho tiempo, hasta que, de pronto, me di cuenta que, aquel muchachito, era yo. Le había extendido mi mano a las personas, pero ellas, como palomas, solo supieron picotearlas

lunes, 6 de julio de 2009

Cuento Falso En Mi Mente (mensaje a una imagen 2da parte)



No puedo calmarme, ni el más fino cabernet sauvignon puede ya, sofocar este anhelo, el de poner mi grito en el cielo. Pocos datos, a mi entender lógico, no llegan a ser información, pero no soy yo el que controla mi mente y mi corazón, mucho menos si se asocian con el fin de perturbarme. Que insulsos seremos los seres humanos que titulamos el tiempo, lo dividimos y le colocamos límites para expresar lo que sentimos.
Ya cruzaron, por mi cabeza, palabras de cualidad vulgar, nunca antes pronunciadas en mi oratoria.
Confianza y desconfianza, ¿Alguien puede darme alguna posible definición? ¿Acaso es la posibilidad de creer en el otro o no creer? No lo se. Lo que sí puedo saber es quien confía en mí, y vos no lo haces.
Mi lucidez siempre me juega en contra, divaga libremente; ella misma, con solo pocos datos, crea una escena dubitativa sobre acontecimientos sucedidos o no –posiblemente no-. La certeza, de su verdad o falsedad, nunca es segura, ya que no es posible establecer una discusión o debate acerca del tópico en cuestión, porque siempre tratas de huir con algún otro tema en particular.
La impotencia me lleva a querer gritar sin poder concebirlo, pues lo hago por dentro. La oscuridad invade mi pensamiento, dejándome sin tiempo para deliberar qué es lo correcto.
Mezclar realidad con ficción, mi más eficaz recurso, ya que, con él, puedo confundir a cualquiera; algunos opinan: “negación de la realidad”, y tal vez lo sea, pero no está en mi control; no hay por qué alarmarse, simplemente me gusta si es así, simple pero conciso.
¿Acaso mi desconfianza, para con la realidad, es la culpable de las tramoyas realizadas por mi mente?, o ¿somos los dos los culpables? Yo admito, lisa y llanamente, mi parte de culpa (vos no); pero para la simple duda siempre debe haber un disipador, si este falla, o no cumple con su “deber”, -y entre comillas, pues no es obligación- la incertidumbre puede volverse verdad, falsa, pero confirmada. Todo según que ojos lo vean.
Se que no pensaste en mi aquella vez –“…ahora, no antes, no después, solo ahora, en este instante…”- pude sentir parte de tu supuesta falsedad, por decirlo de alguna manera.
Mi mente es un rompecabezas, solo vos podes armarlo, pero me temo que no podes, o no queres terminarlo, y así tratas de ocultarme la verdad, tu verdad.
Redundan tus frases, para nada concretas, mucho menos directas; carecen las acciones demostrativas de afecto (¿de tu parte?), por el contrario, abundan elementos imprecisos sin certezas, lo que provocan divagaciones en mi imaginación; falta de confianza y especificidad en cuanto a los “acontecimientos” se refiere.
Modificar la realidad es lo que quiero, y en eso nos parecemos vos y yo. Gracia y angustia me causa. Dulces notas sonando no me calman, ni siquiera tu voz ni tu razón pueden hacerlo ahora. No me alcanza lo que me das. Tampoco se que quiero. La soledad me abraza gentilmente, y poco falta para responderle con un grato y acogedor saludo de mi parte. Loco estoy. La cobardía es mi principal característica, y creo que nadie lo nota. ¡Que pena! ¡Oh dulce pena!
Desnudo frente al mundo, tengo la intención de unirme a vos. Y no pido más que un poco de tu sinceridad y honestidad.

miércoles, 1 de julio de 2009

Mensaje a una imagen



En este momento estás llorando, lo se porque está lloviendo hoy. Las gotas caen, despedidas del cielo, golpean el suelo y en silencio componen una simple melodía.
Me encuentro detrás de una ventana, amplia y translucida. Frente a ella, comienzo a sentir la presión presente en la habitación; la cual me envuelve en un sin fin de inciertas emociones.
Mantengo los ojos firmes y rígidos, dirigidos hacia afuera -cualquiera que me viese pensaría que mi mirada se mantenía directa hacia la nada, lo cual tiene algo de cierto-. Simplemente me hallaba observando una imagen suspendida en la misma nada, la de aquella otra participante de una comunicación impersonal mantenida, influida por el factor de la distancia. Aquel propio trato se había transformado en lo más importante, mi objetivo a cumplir en el día.
La conexión ya estaba constituida. Claramente creía, y más que nada quería, pensar y saber que ella se encontraba, en algún lugar, manteniendo sus ojos firmes frente a su misma nada, donde mi imagen se encontraba suspendida. Unidos estamos. La distancia será cada vez más pequeña con el paso del tiempo, y el contacto físico será, también, inevitable; lo cual, no es ni un inconveniente ni un temor de mi parte, todo lo contrario, es un propósito.
Mi más profundo deseo es que pienses en mí ahora, no antes, no después, solo ahora, en este instante, no pido más que eso. Saldrá de ti complacerme o, por el contrario, no satisfacer mi ambición. Al presente solo sabré darme cuenta si lo haces o no.